China

Durante los últimos años los intercambios comerciales de China con el resto del mundo se han incrementado a un ritmo muy acelerado, convirtiéndose en uno de los principales suministradores y consumidor de bienes para España y la Unión Europea.

Inicialmente las operaciones con origen y destino en China se reducían a productos básicos con poco valor añadido. Esta tendencia ha evolucionado hacia la subcontratación para la fabricación, compra y venta en China de productos más complejos y tecnológicamente avanzados.

En la misma medida se ha avanzado en los sistemas logísticos para dar respuesta a las necesidades de este comercio. Del tradicional Transitario o forwarder que ofrecía un servicio estándar de transporte y despacho aduanero de las mercancías, se ha pasado a los servicios 4PL en los que la selección del proveedor, control de calidad de los productos y el aprovechamiento de las ventajas fiscales que permiten los depósitos distintos de los aduaneros (DDA) , han permitido ampliar el abanico de servicios internacionales que redundan en beneficio de los usuarios finales con ahorros de costes, tiempos y aprovechamiento de recursos.

Todos estos fenómenos se han traducido en un incremento de la complejidad en la forma de operar con China, pasándose de simples operaciones de compraventa internacional a contratos complejos con transferencia de tecnología, reservas de suministro a largo plazo u operaciones para la subcontratación de determinadas fases de producción, en un proceso que puede realizarse en diferentes lugares e incluso diferentes países,